martes, 13 de diciembre de 2016

El amanecer en CDMX

En México casi todos los niños van en transporte a la escuela. En realidad es una medida que tiene mucha lógica porque ayuda a aliviar tráfico, contaminación y no hablemos de la vida de los padres. Como mi hijo pequeño todavía no entra a primaria yo me puedo dar el lujo de llevarlos. Lo hago no porque tenga un tema de miedo ni nada de eso, lo hago porque el horario que nos tocó es asesino y somos los primeros que buscan y los últimos que dejan. Viendo lo duro que es un cambio tan radical como un cambio de país me decidí a hacer lo posible para que todo fuera lo más fácil posible para ellos. 

Mucha gente me ha dicho que estoy loca, que por qué lo hago, que me voy a cansar, que lo hago por mí, no por ellos,  que por que no…inserte aquí todas las sugerencias de la gente que quiere decirte cómo vivir tu vida.

Afortunadamente desde hace mucho no escucho el ruido de las opiniones de los demás. No veo la locura en llevar a mis hijos al colegio. Para mí ha resultado un ejercicio muy positivo. Encontré un café en el que me siento a escribir donde ya me saludan con mi nombre, saben lo que me gusta, me ofrecen cosas nuevas, me regalan galletas, incluso el otro día conocí a una muchacha que vende bisutería, a quien compré regalitos de navidad y que me recomendó un mercado orgánico para ir explorar aquí cerca. A mí no me molesta salir de mi casa, al contrario. 

Una de las cosas que me prometí y que le prometí a mucha gente querida cuando me mudé a México fue conocer y explorar. En la medida de lo posible lo he hecho. No ha sido fácil, pero ha valido la pena cada día, cada hora. Los primeros meses son los más duros, pero con todo y eso me he encontrado una ciudad que atrapa, llena de gente cariñosa, abierta, amable que ama su país y que quiere que tú lo ames también. Como latinoamericanos compartimos una idiosincracia y su historia es en cierta forma la nuestra. Yo me identifico con algo profundo aquí y estaré siempre agradecida con la vida por esta gran oportunidad. Ahora entiendo por qué tantos escritores aman a México y se quedaron aquí, porque la vida intelectual está en ebullición. Realmente no alcanza la vida para hacer todo lo que uno quisiera hacer. 

En el caso de estas mañanas largas puedo decir que uno de los regalos más grandes que me ha dado este México Mágico ha sido el amanecer. A fuerza de llevar a mis hijos a diario al colegio los tres hemos disfrutado de ver el amanecer a través de las montañas. Hoy particularmente fue hermoso, se veía el sol, como un disco rosado saliendo entre dos picos a los lejos. Una ola de luz bordeaba los cerros, como si estuvieran cubiertos de un velo y al lo ancho del horizonte un degradé de colores, anaranjado, rosado, azul pálido, amarillo. 

Esos pequeños momentos me llenan de energías, me dan fuerzas. Es la vida que comienza cada día. Cada día está lleno de oportunidades. Cada día es la herramienta de nuestros sueños. Somos el tiempo que nos toca y lo que hacemos de él, de cada segundo, cada momento define lo que será el legado que dejemos. No hay empresa pequeña, no hay paso que no cuente, siempre y cuando vaya en pos de vivir y de luchar por aquello que soñamos alcanzar. No hay que desperdiciar un solo día, no hay que dejar que la culpa o la crítica ajena entorpezca el camino para llegar a ser quienes somos. Hay que respirar profundo y como dice el dicho Carpe that Fucking Diem! 



Por eso me verán paseando, leyendo, explorando, conociendo, compartiendo, montando un selfie aquí y otro allá. Contando una historia, explorando un legado, investigando sobre alguien o sobre algo. Un día es gastronomía y otros son libros, más allá es una tienda de esas en la que te venden shampoo artesanal. Un día son frivolidades y otras cosas serias, grandes autores o otros que quizás nos enseñaron desde la fantasía o tomarnos las cosas más a la ligera. En todo caso lo que debemos llevar ligero es el corazón, y una de las cosas que quiero enseñarles a mis hijos es que no importa si no eres como los demás,  hay que hacer las cosas a tu manera, siguiendo lo que pide tu corazón, porque los tesoros más grandes los llevas dentro de ti, pero sólo los descubres cuando pones atención a las pequeñas cosas. Y así es como el amanecer en ha hecho para mí en estos meses toda la diferencia. 

martes, 8 de noviembre de 2016

Los recuerdos del porvenir


Es una de esas cosas incomprensibles del destino que el trabajo de Elena Garro no sea más reconocido. Llegué a ella porque una profesora de la maestría en guión que estoy haciendo la mencionó. Si no tal vez nunca la hubiera descubierto. La verdad es que la maestra de esa materia es una apasionada de los libros. Una de esas personas que te contagia. Es tema ya casi de impulsividad el ir a buscar las cosas que ella recomienda leer. 

Contó un día en clase que Elena Garro la esposa de Octavio Paz, cosa que hizo que en cierta forma estuviera siempre en su sombra. Imaginen por un momento ser la esposa de un hombre que en vida es tan idolatrado en el mundo intelectual. Poeta, ensayista, no sólo fue una figura importante del mundo literario, sino del mundo político. Yo me atrevería a decir que fue una de esas personas que con quien era imposible discutir. Tuvieron una relación muy conflictiva y las cosas no fueron fáciles para Garro. Además la posición política que ella tuvo, su manera de ver el mundo, hizo que muchos de sus colegas contemporáneos la juzgaran como una traidora. Sobre esto aún tengo que indagar un poco más. Pero veo por donde viene, porque estamos hablando de la izquierda y en su libro, el que quizás sea su obra cumbre, Los recuerdos del porvenir, uno se pude dar cuenta de qué lado estuvo ella. Para mí, del lado de la vida. Uno sabe que en la guerra, en las revoluciones, en la política hay grupos que no toleran la disidencia, incluso cuando alegan estar luchando por la libertad. 

Más allá del significado político que pueda o no tener este libro, su obra, sus opiniones, lo que me importa en este momento es el valor literario de esta novela que acabo de terminar de leer. Esta novela es precursora del realismo mágico, pero ese título se le da siempre a un sólo hombre que es García Márquez. Yo siempre he creído que ningún artista trabaja solo. Sé que gusta mucho esa arrogancia y que la misma caracterización del artista implica la de una persona que sólo ve dentro de sí mismo, que se nutre nada más de su ser. Pero todo es retroalimentación. Todo lo que uno crea viene de algo, y sin duda alguna que Cien años de soledad tiene algo de este libro. Que el resultado sea distinto o mejor o más rico, o más famoso, nos podemos sentar a discutirlo luego, pero de que Elena Garro hizo lo que hizo, ahí está escrito y nadie lo puede negar. 


En estos días tengo que sentarme a analizar la obra con lupa y debo decir que será todo un placer, que espero poder hacer con todo el cuidado, toda la calma, todo el amor, la verdad es que Elena lo merece. Una obra poética, de amor, de muerte, de desgarradura. Es una obra sobre América Latina y debo decir que pesar de toda la distancia que nos separa. Del tiempo que ha pasado a veces pienso que los recuerdos de ese porvenir que describió Elena Garro eran los del porvenir de mi país. El polvo es de otro color y los nombres son distintos, pero guerra es guerra, y es justo lo que vivimos en Venezuela. Yo recomiendo leer esta novela justo en este momento, porque irónicamente, su tema es el tiempo y lo que la temporalidad que logró Elena Garro hace que esté más vigente que nunca. 

jueves, 27 de octubre de 2016

Sobre el LXS y el L@S

Ahora hay una nueva moda de andar por la vida escribiendo enunciados en que los artículos se deforman supuestamente para incluir a la mujer. Supongo. Porque la verdad, no sé el motivo. Seguro los han visto: Queridxs amigoxs. O lxs invito. O el no menos terrible l@s invito. Me pregunto, ¿en qué idioma están escribiendo? ¿Qué se supone qué quiere decir esto?

Lamento muchísimo que Roland Barthes no esté vivo. Es más, que lástima que Eco se nos fue sin haber revisado ese tema y la implicación semiótica del asunto. aunque quizás en su último libro haya algo relacionado. 

La verdad es que están deformando la lengua y la están deformando hasta lo inenarrable. Empecemos porque la @ es un símbolo, que antes de formar parte de los correos electrónicos utilizado como término comercial. En cuanto al L X S no sé qué tipo de sonido hace eso español. El español necesita un sonido vocálico y otro consonántico, pero a lo mejor en Quchua o alguna lengua celta encontramos una forma de pronunciarlo  Mientras tanto sigan designando a sus amigas como si fueran la versión de un carro o con las siglas con las que una cierta empresa cotiza en  la bolsa  En fin, que amenos que sea un error de teclado, de esos que nos escapan a todos, no están diciendo absolutamente nada.

La verdad es que al final del día cada quien puede escribir en su muro lo que quiera. Lo que me preocupa es que en un mundo en que la mujer está en una posición tan desigual frente al hombre la gente se enfoque en cosas que no tienen tanta importancia. No crea que porque dice todas y todos las cosas van a cambiar, o está tratando mejor a las mujeres o ese amigote abusador va reflexionar sobre su conducta. 

Por otro lado cabo destacar que ciertamente la inclusión tiene que ver con lenguaje, pero no se trata de violentar una regla gramatical que tiene como objetivo economizar palabras y que influye en el ritmo de los textos.  El lenguaje que daña a la mujer no es precisamente aquel que viene en el uso de los artículos o en la repetición de sustantivos cambiando el género. Es más bien una forma de aproximarse a lo que se die sobre ella. ¿Cómo se describa una mujer? ¿Cómo se aproxima a ella? ¿Qué lugar le da en su vida? ¿Subestima su inteligencia a cada rato? ¿Por ejemplo? Entonces ponga todos los LXS que ponga no es feminista, ni incluyente, ni moderno. Es más bien un machista con fachada. 

La internet está llena de estos tipos que usan el lxs y  l@s, pero después se refieren a las mujeres como “un culo” por por poner un ejemplo. El tipo de persona que habla sobre algo malo y dice que parece de niña, o lo hace como niña, o como una mamita. Como si las mujeres estuviéramos siempre un paso por debajo de los hombres en todo lo que hacemos. Desde pegar un puño hasta la forma de definir nuestra belleza que no puede ser por otra cosa sino por el tamaño o tipología de nuestro trasero.

La corrección política es una basura que tapa del mundo el debate sobre los temas que realmente se tienen que discutir. Cómo nos referimos a las mujeres, cómo las retratamos, cómo las presentamos. Qué pasa con la pornografía, qué espera la sociedad de nosotros, por qué si supuestamente estamos liberadas, si las leyes reconocen la igualdad en el mundo en que vivimos seguimos siendo inferiores.


No. La verdad, a mi no me ofende para nada que alguien me mande un correo destinado a mucha gente donde diga: LOS invito a tal o cual lugar. Es más, no me parece que a las mujeres haya que llamarlas Ingeniera o Médica par considerar que están en un plano igual al del hombre. Hay que pagarles iguale exigirles lo mismo, esperar lo mismo, en fin, ponerlas en el mismo plano, no regalarles un artículo o una letra. Y sí. La verdad a mí el L X S me ofende. Me ofende como lectora y escritora. Lo que me ofende es que crean que no tengo la inteligencia suficiente para discernir entre un uso gramatical correcto  y el uso social incorrecto de formas que realmente agreden al género al que pertenezco.

martes, 25 de octubre de 2016

Pan de muerto y frijoles maneados

Hay muchas cosas que les quiero contar sobre el Día de los Muertos. Pero es tanto. Tanto lo que hay que averiguar, aprender, investigar, que todavía sigo imaginando, pensando, esquematizando cómo le voy a entrar a este tema. Aunque como dicen por ahí, el amor entra por la cocina, entonces voy a comenzar por el Pan de Muerto. 

El Pan de Muerto es un pan dulce tradicional que se elabora durante el mes de octubre en México. Es una comida de temporada y que forma parte de la importantísima tradición del día de los muertos. Hay múltiples teorías sobre su significado y origen, así como también hay diferentes recetas que varían de acuerdo al panadero y a la región. Generalmente lleva un toque de naranja, mantequilla y mucha azúcar. Encima lleva unos huesitos, que asocian con “los huesitos del muerto”. Pero también hay otras teorías como que representan las cuatro deidades aztecas. 

Esto lo cuenta también Magali Velasco en su libro El Cuento: La casa de lo fantástico. “Los nahuas identificaron cuatro senderos cardinales y varias dimensiones, a las que el dios de la muerte, Mictlantecuhtli, mandaba a los difuntos deseen la causa de su muerte. Al oriente, junto al sol, Tonatiuh, iban a reposar los guerreros muertos en batalla o en sacrificio. Ellos llevaban al sol hasta el cenit y permanecían en dicho paraíso cuatro años después de los cuales se transformaban en aves de rico plumaje como el quetzal. Al oriente se iban también los comerciantes o pochteca muertos en travesías de negocios; estos personajes eran de gran relevancia ya que su función no se limitaba al comercio sino que se extendía al intercambio de noticias entre un pueblo y otro. El Tlalocan se indentificaba también el oriente y ahí descasaban los muertos relacionados con el agua: ahogados, fulminados por rayos o hidrópicos; en el Tlalocan, gobernado por Tlaloc, abundaban los alimentos y sus habitantes cantaban y jugaban todo el tiempo. Los niños que morían iban al Xochiatlalpan, un lugar donde eran amamantados por un gran árbol y ahí esperaban para volver a nacer. Al occidente estaban las mujeres muertas en parto, las guerreras que lucharon por traer a la vida a un ser; las llamadas Cihuateteo recogían al sol en el cenit y lo acompañaban a occidente. Al norte, región oscura relacionada con los fuetes vientos y el frío, se localizaba Mitclán, lugar a donde iban los muertos por enfermedad o por muerte natural. Para llegar a él los individuos debían cruzar ocho desiertos, ocho colinas, enfrentar a un cocodrilo y cruzar el río de las nueve aguas, para lo cual se ayudaban de su perro guía, previamente sacrificado e incinerado en los funerales del difunto. Una vez en Mitclán, los muertos hablaban con Mictlantecutli y con su esposa Mictecacihuatl para ofrecerles regalos y saber a dónde debían dirigirse. Los cronistas confundieron el Mctlán con el infierno cristiano. El sur, llamado Huitzcalco, “lugar de espinas”, era un rumbo asociado con el calor, a donde no iba el sol y, por lo tanto, se relacionaba con la muerte.”

Esta bellísima historia puede ayudarnos a entender de dónde viene la tradición de los huesitos, aunque investigando sabemos que la harina de trigo vino con los españoles y fue entonces cuando comenzó a elaborarse pan en México, por lo que el pan de muerto como tal no es una tradición prehispánica, sino como tantas cosas una fusión de la visión cosmogónica heredada de las culturas indígenas con lo que trajeron los españoles. 

Este pan es uno de mis favoritos hasta ahora. El de la panadería Da Silva, es más como un brioche, pero sigue siendo muy suave y dulce, no se siente tanto la mantequilla como otros panes que he probado. Hay unos marmoleados que son muy ricos. Algunos incluso con Nutella. Ya todo depende de la creatividad del chef.  En todo caso lo que hay que hacer es probar, probar y no dejar de probar. 





Les dejo otro descubrimiento gastronómico: los frijoles maneados. Típicos de los estados de Chihuahua y Sonora, se preparan meneando y meneando los frijoles. Cuando te los sirven todavía tiene alguito de forma, pero a medida que los meneas calientes se terminan de fundir. Es una pasta muy suave. No pica. Son sólo frijoles y se le añade queso. El queso mozarella les queda muy bien pues les da un puntico de sal que no viene mal, aunque no sea un queso tradicional mexicano y encuentren recetas con otros quesos. Este es de Sonora Grill. Es una cadena pero muy buena. Ampliamante recomendado. 

#MéxicoMágico

Desde que llegué a México he estado tan a las carreras que me ha costado incluso ponerme al día con mi familia. Así que para estar al día con ellos y dejar una especie de bitácora de todo lo que me sucede opté por la opción del “Resumen Semanal”. Una vez por semana les mando un resumen de las cosas que han pasado en mi vida. En estos días mis hermanas estaban todas, pero guárdalo, pero es que el material que tienes ahí es como para un corto. Sí, claro, porque yo me imagino perfectamente una escena tipo Ben Stiller cuando el perro, cachorro, recién entregado, cagó la parte de atrás del carro. No hay nada como ir calle abajo y sentir que todo se impregna de un olor nauseabundo y que no puedes reprimir las ganas de vomitar, incluso con el vidrio abajo. ¿Lo único que te lo impide? La ligera consciencia de que ya que vas a tener que limpiar la mierda del perro mejor no añadir vómito al asunto. Si quieren tips sobre cómo sacar el olor de alguna alfombra o del carro no duden en escribirme. Tengan fe. Tarda, pero sí sale. 

También les conté de las alergias. Esta es una de las ciudades más contaminadas del mundo, aunque no está entre las 10 primeras, es la primera de América. Olvídense, aquí el que tiene alergia a las dos semanas de haber llegado parece Rudolph el venadito. El paquete completo que hace que el te acerque tenga ganas de huir de ti como si acabaras de confesar que si pudieras votarías por Trump (aclaro que no, asco, yo soy una bad mujer ¿qué les pasa?). Así que bueno dicho y hecho. La peor sinusitis que he tenido en los últimos años. Eso sí, conseguí un alergólogo muy bueno y empecé de nuevo una terapia de inmunización que implica que me inyecte yo misma dos veces por semana. Suena peor de lo que es y juro que no duele. Yo no lo quería creer, pero no duele. Eso sí, las alergias aunque son ambientales no son sólo producto de la contaminación. Aquí hay mucho caro extraño y un tipo de césped que al que es alérgico a la grama le saca ronchas de varios colores y tamaños. Así que bueno, si se van a unir al movimiento ambientalista de Di Caprio lo pueden hacer por elección propia no sólo para firmar como testimonio de que la suciedad del hombre nos está matando. Aunque bueno, a veces pienso que cuando Mecano canta “se notaba en cualquier caso que era aire de ciudad, que si bien no es el más sano lo prefiere el ser humano” no había tenido chance de aspirar una bocanada de esta mierda. 

Pero no todo es contaminación. En general -que generalizar no se puede y como en todo sus excepciones hay - el mexicano es abierto, atento, amable, sonriente. A mí esta gente la mayoría de las veces me hace sentir muy bien. ¿Qué me ha tocado uno que otro sangrón? Claro que sí. Olvídense, cuando escribieron Carrusel el personaje de María Joaquina fue verosímil por algo. Pero la verdad es que la mayoría de la gente me ha recibido con lindas palabras, con amabilidad y siempre tienen un “bienvenido a México” en la punta de la lengua. 

Esto tiene su matiz de tercer mundo. Es un país del tercer mundo luchando por llegarse a otro mundo. Y la verdad en el esfuerzo han logrado algo muy bueno, lo que no quiere decir que uno puede taparse a toda la cantidad de problemas -graves- que tiene: corrupción, violencia, pobreza. No todo es lo que vemos al llegar, no todo es lo que brilla y yo creo que para conocer un país hay que tratar de leer el periódico todos los días. Lo que pasa es que cuando uno está en un país que no es el de uno se hace desde cierta distancia. Pero leer el periódico lo ayuda a uno a ubicarse. 

La comida es algo maravilloso. Chiles, elotes (maíz) de todos colores y tamaños, calabazas, el otro día vi una naranja roja, frutas, café, chocolate. En fin. Y ni hablar de los licores, desde el mezcal, la tequila, el pulque hasta el vino. Cuando yo llegué me dije así como ¿vino mexicano? ¿De qué habla esta gente? Si el nuevo mundo del vino es Chile, Argentina, USA, Australia, Suráfrica y Nueva Zelanda. Pues resulta que los hay y sorprendentemente buenos. Hay además muchísimas industrias desde el turismo hasta el calzado que mueven la economía el país. Probar sus productos y averiguar de donde vienen desde sus nombres hasta el lugar que tienen dentro de las tradiciones y en las mesas locales es otra forma de conocer el país. Es de hecho una de mis favoritas. Ya saben que yo no como para vivir, sino que como dice mi papá, vivo para comer. 
Junto a Homero explorando el paseo de la Reforma


La mitología mexicana es algo que impregna el aire. Todo está mezclado. Puedes estar en Xochimilco o en Las Águilas, o en el Desierto de los Leones y preguntarse, pero si esto no es desierto ni hay leones, ¿de dónde viene esto? Pues de que fue la familia León la que hace muchísimo tiempo se estableció en una zona boscosa que es de las más frías de la ciudad. Hay gente que cuenta que por esa zona andaban gatos grandes como el lince, pero los historiadores que he leído dicen que es poco probable. Pero volviendo a la mitología este un país en que convive el Palacio de Cortés con la leyenda de una calaca que llora o una serpiente soñadora, con el flechador del sol y con un volcán dormido. Todo es cuento. Y es historia. 

Es además una ciudad de barrios. Es varias ciudades en una sola. Vas por Coyoacán y puedes ver los estudiantes de la escuela de música con sus instrumentos o vas por Polanco escuchando acentos diversos y gente muy a la moda. La burbuja de lomas de Chapultepec o el hipster de La Condesa, el turista del Centro. En todos lados gente que te muestra, que te cuenta, y gente que no se ubica. 

De las cosas que he aprendido, esto es tan, pero tan, pero tan grande que muchos mexicanos no lo conocen. Como en todos lados se quejan algunos de que mucha gente hoy en día no presta atenciones a las tradiciones y la historia de su país, que de cierta forma se pierde la memoria histórica. 


En mis otras páginas he ido usando el #MéxicoMágico. Se ha popularizado y creo entender ahora por qué. Son más que palabras bonitas, que hacen un juego especial, que suenan bien. Es que realmente aquí hay magia. Esta ciudad te atrapa en su caos, su historia, sus tradiciones y como toda gran ciudad de cultura viva si abres bien los ojos, si aprovechas desde la humildad y las ganas, si te abres te das cuenta de lo que el mundo tiene que ofrecer. Hay un antes y un después de México. Al poco tiempo te das cuenta que ha permeado en ti y que ya no eres el mismo. 

martes, 4 de octubre de 2016

Vida de estudiante

Son las 9:12 de la mañana. En unos minutos tendré que salir corriendo a una cita médica en la que por esas cosas de la ironía que reina en la vida estaré más bien esperando que me hagan esperar. No demasiado. Pero un poco. No es masoquismo, ni un experimento sociológico, es que es el tiempo perfecto para estudiar un poco. Las salas de espera son lugares maravillosos para concentrarse en la lectura de cosas pesadas. No sé qué tienen. No sé si al ver a los demás aburridos uno logra apreciar el material que tiene por delante por más denso que sea o si es un tema de ambiente. Generalmente las sillas son cómodas, la luz es buena y las revistas están demasiado manoseadas y son de pésima calidad. Además uno necesita abstraerse de la pésima selección musical con que las ambientan. Pero es entendible, por más atroz que sea la versión de Boosa N´Cualquiercosa poner algo como Death Metal en una sala de espera puede no ser lo más apropiado para los pacientes.

Cuando llegué a México pensé que iba a dedicar las mañanas a caminar por la ciudad. Pero como dice el dicho, creo que de John Lennon, la vida es eso que ocurre cuando estás ocupado haciendo otros planes. No. No he tenido chance de caminar las mañanas por la ciudad de México. Aunque si la he rodado como nunca imaginé que la iba a rodar. Es increíble como puedes ir a toda velocidad durante cuarenta minutos y no salir de un casco urbano. He rodado mucho y todavía conozco poco. Es maravilloso. Es desconcertante. Nada me quita la sensación de que para salir de la Ciudad de México hace falta un truco de Dédalo, como el que le dio a Ariadne para que Teseo escapara al Minotauro.

Soy de naturaleza aplicada. No lo fui siempre. Lo aprendí tarde en la vida. Pero en los estudios me gusta ir bien. Sobretodo cuando es algo que elegí – a medias porque este postgrado me eligió a mí. Fue extraño. Todavía recuerdo la voz del coordinador de admisiones. Me llamó a Caracas. Se oía mal. ¿Clara, sí quieres hacer el postgrado? Te juro, fue una llamada como de la Virgen María. Yo estaba a punto de preguntar, ¿Dios? ¿Eres tú? Sí. Sí lo quiero hacer.- Siempre quise hacer o digamos terminar un postgrado, porque ya tengo uno educación pero no lo terminé, entonces ese no cuenta, aunque nadie me quite lo mucho que aprendí. El caso es que aquí llegué con mucha incertidumbre, pero mucho empuje. Yo sí quería escribir un guión para una película, pero no tenía ni idea de un postgrado en eso. Y heme aquí. Metiéndome en un área que no era la mía.

El cine me afecta muchísimo. No sé por qué. Tiene un poder que me sobrecoge. Tanto como los libros, pero cómo muchas cosas son un misterio para mí, me afecta mal. Quizás es como los aviones, porque en mi cabeza siento que controlo las imágenes, en cambio en la pantalla, no. Ahora me llama muchísimo la atención hasta el punto que he pensado estudiar actuación y dirección de arte. No como carreras sino en cursos cortos, para entender mejor. No es que me vayan a ver en colas para hacer castings, es que es una forma de entender mejor la escritura cinematográfica. Yo lo único que sé es que quiero contar historias.

No me acuesto tan tarde, pero sí estoy todo el tiempo pensando cómo voy a resolver las tareas que tengo por delante. Me gustan la verdad. No las padezco. Si todavía no he recorrido todo lo que tengo que recorrer, todo lo que quiero recorrer, lo que he aprendido vale mil calles. He transitado nuevos poemarios, nuevas películas y nuevas obras de arte. He tenido mil ideas. Mil. No me da chance de escribir en mi cuaderno todo lo que he pensado. Se me ha despertado la creatividad y aunque me miro al espejo a las 9 de la mañana y tengo los ojos rojos por dentro me siento feliz.

Me gusta estudiar. Me gusta. La materia que más me gusta es cinematografía, muy seguida de modelos narrativos para guionistas. Guión también me gusta. Me gusta escribir y leer, no puedo describir el placer que siento cuando lo hago. Sobre todo llevo como un sentido de convicción. Como si estuviera al borde de algo importante. No. No se preocupen, no es desborde de ego. Es que sé que esto es clave para mi proyecto de desarrollo de pensamiento crítico.

Me duele no estar en Venezuela, pero México para mí era algo que tenía que pasar. No sé cuánto tiempo más voy a estar aquí. Sé que quisiera trabajar y seguir estudiando. Que es sólo el comienzo. Pero la vida da tantas vueltas que uno no sabe. Por lo pronto este cansancio de huesos es maravillosos. Tengo sueño, pero no tengo ganas de dormir, yo tengo ganas de volar.


Este primer mes ha sido arduo pero maravilloso.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

México

Hace un mes y dos días llegué a México. El camino no fue precisamente largo. Fue corto y violento.  Nunca imaginé que iba a estar aquí a mediados de año. La verdad, siempre tenía en mente el proyecto de irme. Por las razones que todos sabemos y conocemos de fondo. Porque ya le he expresado varias veces en el blog, mientras vivía en Venezuela pensaba en irme cada quince minutos. Pero como he vivido afuera no idealizo la vida fuera del país. Sé que hay muchas cosas que son mías y que no son del país. Sé que uno se lleva quien es. Que uno se lleva en su maleta sus demonios, sus líos, su personalidad. No es que arrancas de cero. Cero ya no es una posibilidad. Arrancas de otro lado, y si tienes empuje vas hacia delante, aunque a veces pareciera que el suelo sobre el que estás caminando te deja en el mismo lugar. Como si estuvieras sobre una caminadora con la correa dañada o algo por el estilo.

Por cosas del tiempo y de la vida terminé haciendo una Maestría en Guión. Estoy inscrita en CENTRO de diseño, cine y televisión estudiando para escribir guiones. Se supone que al final de estos estudios mi proyecto literario también será un guión. Si me hubieran dicho que iba a ser esto mi respuesta hubiese sido que ni loca. Pero después de la idea de hacer un guión me enamoró y la universidad también lo hizo. Apliqué y la verdad el estudio aunque a veces es una carga que me quiero quitar de encima como todo estudiante que piensa en entregar sus tareas a tiempo, también son horas que disfruto. Qué puedo decir. Me encanta la academia. Me encanta aprender. Me encanta una clase.

Haberme venido con hijos es toda una experiencia que todavía no termino de digerir. Definitivamente es otro cuento. No hice un curso de cómo emigrar con hijos, ni asistí a la charla, y cuando traté de contactar una psicóloga en Caracas a ver qué me recomendaba ella resultó ser que ya se había ido del país, así que me tocó usar eso que Dios me dio: el instinto. A mis hijos los hice parte del proceso. Escoger casa, colegio, modo de vida, los he dejado escoger y formar parte de la decisión lo más que han podido. Hay cosas que no podemos cambiar. Algunas que quisiéramos, como la distancia de la familia o el hecho de que aquí amanece a las ocho de la mañana y salimos oscuro de la casa. Pero es parte de la vida. ¿Duro? Sí. Pero creo que eso nos forja la personalidad y cuando la mamá gallina que no quiere que sus hijos sufran ni por un pelito, un segundo, se siente triste o preocupada se asoma me digo que estas cosas forjan carácter. La verdad se han portado como unos guerreros y creo que estamos contentos en México. Lo noto por la forma como se levantan por la mañana. Yo pienso que cuando uno está triste uno no se quiere levantar. Cuando está bien uno pone el pie después el otro y se frota el sueño. Lo demás viene solo.


México. ¿Qué tal México? Es una maravilla. Me encanta. Aún lo estoy descifrando y aprendiendo. Tengo mil cosas que contar. Decidí rescatar el blog para ir haciendo una especie de bitácora o de diario que complemento con redes sociales. Este es un hermoso país. Un gran país. Complicado como todos pero hermoso. Su comida, su gente, su cultura, su  mitología, su historia. He decidido sumergirme en él para aprender, para descubrirlo y para descubrir una parte de mí misma. En ese aspecto México es mágico así que saltaremos hacia la magia.